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sábado, 23 de julio de 2011

Lo del Libro tiene miga.

Intentar escribir el Propio Libro es una metáfora, evidentemente. Significa lo mismo que trazar el propio camino al andar. Pero me lo he tomado como un ejercicio que debo hacer, como una disciplina más de las que uno debe plantearse en su vida. He empezado a recopilar material en pocas semanas, llevada por impulsos, y relacionando unas cosas con otras. Tengo en la mesa del comedor una pila de libros, y una serie de revistas monográficas, además de los apuntes de mis cursillos de Energía.
Cuento con añadir algo de mi cosecha en cada línea, en cada párrafo. Y cuento con NO terminarlo del todo, no cerrar sus pàginas hasta la vejez ( espero que muy lejana), cuando tal vez ya no tenga más que añadir, o las manos y la vista no me acompañen.
Espero sazonarlo con viajes, experiencias, amistades y más lecturas. Y las voces de los demás: conferencias, charlas, películas....
Lo imagino como una especie de patchwork a la antigua usanza de los colonos norteamericanos, que empezaban una colcha o tapiz, añadiendo motivos relacionados con etapas de sus vidas, en una labor que no me imagino cuándo terminaba.
Este libro tal vez no lo lea nadie, pero contendrá la expresión formal de todo aquello que no sabemos expresar. Las palabras siempre se quedan cortas. Los hechos, no se pueden escribir, sino vivir.
Un libro y un camino. esta asociación de ideas me recuerda a alguien...

Dejo la entrada publicada, pero incompleta. Me gustaría ir introduciendo las fuentes externas, enlaces, o bibliografía que voy usando para ello. Así que... lo dejamos parado.
... continuará...

lunes, 18 de julio de 2011

El Libro propio.


El detonante de este nacimiento bloguero ha sido la compra de dos libros. En una tienda-kiosko-chuches-souvenirs, de ésas que nos esperan en las áreas de servicio, llenas de objetos repentinamente imprescindibles, de soluciones de última hora, y todo tipo de oferta literaria, topé con una portada en el estante. Al coger ése ejemplar, la portada que había justo detrás, también llamó mi atención, y a pesar de no necesitarlos para nada, me los llevé.
El tema de dichos libros, es lo de menos en este caso: uno sobre Reiki y otro sobre Tai Chi. Y la reputación de los autores o lo amenos que pudieran ser, tampoco fueron significativos para la cuestión que nos ocupa. Pero terminaron de acercar las piezas que llevaban tiempo intentando fraguar en mi interior, y decidí, tal y como me dijeron una vez, escribir mi propio libro. No para los demás, no. Pues no sirve de nada intentar transplantar la experiencia de cada uno. No para enseñar, o compartir, pues es imposible. Pero sí por necesidad personal de reflejar lo que aprendo. Unir y ensamblar ladrillos de conocimiento, de sabiduría. Tomar perspectiva y ver qué figura sale al unir los puntos.

A los demás, se les puede dar a leer. Y poco más. Al menos, en el terreno del crecimiento personal, espiritualidad, etc... aunque por poca que sea la aportación de cualquier manual de autoayuda, de crecimiento, tratado sobre energías, sobre el amor universal, ... el objetivo único asumible es que despierte algo en quien lo lee. Un resorte que despierte el interés, que el lector o lectora reconozca , como si viera su propia imagen en una ráfaga, pasando ante un escaparate, algo de lo que allí se habla. ese instante mágico en que nos preguntamos si realmente estamos dejando pasar algo importante y decisivo.

Tal vez, eso nos lleve algún día a escribir, cerrando ciclos, nuestro propio libro.